Después de mucho pensar las semanas previas, elegí Pediatría. ¿La razón? Creo que el corazón.
Desde pequeña siempre quise ser pediatra, me fascinaba el trabajo del profesional que me atendía cuando yo lo necesitaba. Pero estudiando la carrera, otras especialidades captaron mi atención tanto, que quise cambiar de rumbo.
Finalmente, en las semanas precedentes al gran día de la elección, mi corazón dio un vuelco hacia el sendero de la Pediatría atraído por el temor que sentía de olvidar la Medicina general si optaba por una especialidad demasiado específica. Pediatría es una especialidad que me ofrecía una medicina general, con la posibilidad de subespecialización, y trabajando con un grupo de la población por el que siempre he sentido ternura y cariño, los niños.
